Comienzan a agitarse los árboles,
Cuando todo parecía calma,
Los nubarrones enjaulan todas las aves,
Tratando sin respeto al polvo,
Ni al camino, ni a vos.
La nostalgia recorre mi espalda,
Cómo un escalofrío crujiente,
Que alza las manos para no desmayar,
Y chirría, muy apretados los dientes.
Contaba con eso y estoy preparado,
Ya nada puede sorprender mis obstáculos.
Del barro al viento,
Y de norte a sur,
Las difusas promesas
Y el horrible adiós.
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